El 29 y 30 de octubre celebramos un importante encuentro en Toledo denominado: Worker Participation in GIG Economy, sobre este tipo de empresa en el que debatimos junto a representantes sindicales de CC.OO españoles, y serbios, portugueses, italianos, belgas y polacos, la problemática creada por este tipo de iniciativas, normalmente introducidas en el mercado laboral y económico de los países por empresas internacionales.
Estas empresas que todos conocemos son las que utilizan trabajadores bajo la fórmula de autónomos, muchas veces, sino casi todas, falsos autónomos, ya que desarrollan su actividad con empleados que trabajan como trabajadores fijos, con tiempos marcados y para una sola compañía, lo que les permite abaratar costes sociales por una parte y despedirlos sin compensación si fuera necesario, representando una competencia desleal en relación al tejido productivo tradicional, que sí asume dichos gastos sociales. Para los trabajadores constituye una merma de sus derechos.
En el caso de que sí fuesen trabajadores realmente autónomos, constituyen en los países desarrollados, como el nuestro una fórmula de empleo para las masas laborales inmigrantes y de experiencia o suplemento económico para estudiantes y para jóvenes en sus primeros trabajos. Este fenómeno generalizado viene de la mano de la utilización de las nuevas tecnologías, por lo que su desarrollo parece imparable en cada uno de los países que componen nuestra realidad europea.
Como resultado del debate se llegó a una serie de conclusiones sobre la necesidad de una normativa adecuada europea que unifique criterios de actuación, aunque las realidades económicas y sociales de estos países sea muy distinta, para evitar un diferente trato entre los que se rigen bajo fórmulas clásicas y los que pertenecen a este nuevo colectivo laboral. Entre ellas se destacó en materia de representatividad laboral la conveniencia de sindicación de dichos trabajadores y que cuenten con la debida representación dentro de las empresas. Y la necesidad de una mejor actuación inspectoras de los estados para evitar los fraudes de estas empresariales que perjudican tanto a empleados como a empleadores.
En otro aspecto de este taller de debate se trató sobre la representación de los trabajadores en empresas con diferentes instalaciones en distintos países, y la conveniencia de los comité de empresas europeos, la importancia de su constitución, fórmulas de funcionamiento y el papel que tiene que desarrollar en la toma de decisiones de las citadas empresas, sobre todo en temas conflictivos. Se apostó en su articulación y conveniencia y como un factor potenciador de las mismas la mayor sindicación posible de las platillas.
En resumen, fue un encuentro muy fructífero para tomar conciencia de los enormes retos que tanto desde el punto de vista empresarial como laboral representan estas nuevas fórmulas de producción, y como adaptarse de la forma más eficiente a las nuevas realidades, para no caer, por una parte en ingentes masas de empleados, trabajen o no, pobres y sin derechos de prestaciones en la jubilaciones, y empresas que cumplen con todas sus obligaciones respecto a ellos, arruinadas por una competencia salvaje de servicios a bajos costes.
